Estos días lo único que he hecho ha sido quedar con unos amigos para una grabación de la que ya he debido hablar antes, pero a parte he conocido a una chica a la que quería conocer. Ya hace tiempo que me atrajo, pero no creo que sea nada del otro mundo, quería conocerla y ya lo he hecho. Quizás después de todo lo que me ha pasado he cambiado mi forma de tratar con las mujeres y ya no soy tan abierto, al menos no me dañaré tanto como siempre. Si soy cuidadoso no me gustará ninguna chica más, y es lo que quiero. Porque por mucho que te digan que no todas las chicas son iguales, si lo son, son iguales. Todas las chicas buscan dos cosas en un hombre a esta edad, y por mucho que lo nieguen es cierto; aunque puede ser que ni se hayan dado cuenta.
Ahora mismo no quiero oír lo típico de es mentira ni y tu que sabes o cosas por el estilo. Simplemente es verdad y lo se. Las chicas buscan lo mismo, buscan personas que no son como yo. Y ahora mismo estoy en una encrucijada, si me hago ilusiones con una chica? me hará lo que las demás? Solo voy a confirmar lo que ya me ha pasado unas cuantas veces.
He pensado en escribir una corta historia, esta es:
..El caramelo del escaparate de la tienda de chuches..
Un gran día sus padres, que eran de creencia religiosa, le pidieron que buscara una mujer para casarse y a sí tener un futuro heredero de su fortuna. El confiado de que cualquier chica acudiría a el por su fortuna salió a la calle vistiendo de gala, y fanfarroneando de belleza. Muchas chicas se fijaron en el porque era realmente atractivo. Las chicas que iban acompañadas de sus maridos y novios se quedaban mirándolo con lujuria, y el se alimentaba de ese deseo.
Una de esas chicas se plantó delante de el y le dijo que no era tan perfecto, que cualquiera de ellas era mejor que el. Y aunque todas esas palabras que dijo la chica estaban alimentadas del odio de una familia pobre, el joven rico se lo creyó, lo que hizo que esa mujer fuera mas deseable que ninguna otra. La siguió y la mimo de riquezas, y un día ella cayó por su dinero, haciendo lo que el quisiera.
Pero hizo muy mal, ya que el joven ya hecho un hombre, se cansó tan rápidamente de ella como del chicle de menta que permanece demasiado tiempo en la boca. Un día como otro cualquiera, se fue con otra, y la dejó sola y enamorada de quien no debía. Estuvo ella enamorada de quien no debía durante años y años esperando que se cansara, cuando al cabo de 20 años se dio cuenta de que era pobre, no solo en dinero si no en amor. Había malgastado su amor y su familia no la respetaba.
Si como mínimo hubiera tenido fuerzas para parar antes, o de restaurar su amor propio... pero como todas las demás mujeres que miraban al hombre rico, solo buscaba ese caramelo tan dulce que se ve al otro lado de la vitrina de la tienda de chuches.